<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	
	>
<channel>
	<title>
	Comentários sobre: Racismo negro antinegro na África	</title>
	<atom:link href="https://passapalavra.info/2019/09/128220/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/</link>
	<description>Noticiar as lutas, apoiá-las, pensar sobre elas</description>
	<lastBuildDate>Thu, 25 Jun 2026 07:10:07 +0000</lastBuildDate>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>
	<item>
		<title>
		Por: João Bernardo		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-1115621</link>

		<dc:creator><![CDATA[João Bernardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Jun 2026 07:10:07 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-1115621</guid>

					<description><![CDATA[O jornal &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt; de hoje publica uma longa notícia, assinada por Lola Hierro, que em seguida transcrevo na íntegra. Será que os leitores do Passa Palavra continuarão a evitar comentários a estes acontecimentos? E será que o movimento negro continuará a fingir-se distraído? Tudo isto fornece novos argumentos para avaliar o identitarismo.

&lt;strong&gt;Una nueva ola xenófoba incendia Sudáfrica con asesinatos, viviendas destruidas y miles de desplazados&lt;/strong&gt;

Europa lleva décadas contándose a sí misma que el miedo al inmigrante es una cuestión de colores de piel, religiones, culturas o continentes distintos. Pero basta mirar hoy a Sudáfrica, donde una nueva ola de violencia xenófoba está demostrando que el mecanismo del rechazo al otro no siempre va de fenotipos. En un país donde la mayoría negra sufrió durante décadas la opresión del &lt;em&gt;apartheid&lt;/em&gt; impuesto por la minoría blanca, turbas de sudafricanos negros con ideas xenófobas acusan a migrantes y solicitantes de asilo, también africanos y de piel negra, de robarles el trabajo, saturar los hospitales, acaparar ayudas públicas y traer consigo la delincuencia. 

La violencia ha dejado cientos de viviendas incendiadas, miles de personas acampadas en plena calle y varios muertos. El caso más reciente fue el viernes pasado, cuando un malauí de 29 años fue apedreado hasta morir en Pietermaritzburg en el marco de una protesta antimigración. La xenofobia también ha impulsado repatriaciones masivas y ha obligado al presidente Cyril Ramaphosa a intervenir mientras se acerca el 30 de junio, una fecha límite fijada por estos grupos para que los extranjeros sin papeles abandonen el país y el Gobierno tome medidas bajo la amenaza de un paro nacional.

Sudáfrica no es nueva en lidiar con el rechazo a los extranjeros. El país, una de las mayores economías de África, es un imán para quienes buscan escapar de la pobreza de países como Zimbabue, Mozambique o Malaui, o de las guerras, como la de República Democrática del Congo. Cientos de miles de inmigrantes han encontrado empleo en las minas de diamantes y otros metales preciosos de este país desde que Nelson Mandela acabó con el &lt;em&gt;apartheid&lt;/em&gt; a principios de los noventa del siglo pasado y reivindicó una Sudáfrica abierta.

La idea, sin embargo, no fue bien acogida por toda la sociedad, que ya lidiaba con sus propios problemas derivados de la discriminación racial que había imperado durante décadas, y ese aperturismo acabó dando pie a una violenta historia de estallidos xenófobos. Al menos 62 personas murieron y 150.000 fueron desplazadas forzosamente en 2008 en uno de los episodios más graves, y hubo otros picos de violencia en 2015, 2019 y 2021, este con más de 300 muertos.

La última ola de violencia contra los migrantes comenzó a mediados de marzo y se recrudeció a finales de mayo. Fue Ghana quien dio la voz de alarma al notificar que 300 de sus nacionales habían solicitado regresar a Accra. En los días posteriores, otros cientos de personas de Nigeria, Mozambique y Malaui también expresaron su deseo de volver después de sufrir repetidas amenazas y agresiones por parte de grupos de ciudadanos que exigen expulsiones masivas de extranjeros. Sin embargo, las organizaciones que defienden los derechos de las personas migrantes responden que este colectivo se ha convertido en el chivo expiatorio de un país donde la tasa de desempleo supera el 30% y golpea, sobre todo, a la población negra sudafricana. 

En Kleinmond, a unos 300 kilómetros de Mossel Bay, familias enteras se han refugiado en ellas para evadir a patrullas ciudadanas que recorren las calles exigiendo documentación a quienes consideran extranjeros, tal y como contaba a la agencia Reuters un mozambiqueño de 49 años llamado Lado Amido, que llegó al país el pasado febrero en busca de empleo. “Vinieron a mi casa y se llevaron todas mis pertenencias”, aseguró este hombre. En Boksburg, a las afueras de Pretoria, los manifestantes vandalizaron este martes de nuevo los comercios regentados por extranjeros.

Entre quienes quieren marcharse se encuentran ejemplos de que la xenofobia no solo golpea a los recién llegados, sino a personas que llevan décadas allí, que hablan los idiomas locales y que han construido sus vidas en este país. Una de ellas es Leanne Sefu, congoleña que llegó a Sudáfrica de niña y trabajaba en un salón de belleza en Durban que un grupo de manifestantes destrozó. “Desde la peluquería siempre veía las protestas, pero la situación empeoró cuando empezaron a agredirnos”, explicaba esta mujer a la cadena de televisión News Central.

Días después, decenas de chabolas de un asentamiento informal de Mossel Bay habitado por migrantes fueron incendiadas por una turba de ciudadanos enfurecidos y al menos cinco mozambiqueños murieron, según denunció el Gobierno de Maputo. Otros dos fallecieron posteriormente en un accidente de tráfico cuando huían del país.

Desde entonces se ha desatado una suerte de caza al migrante que ha llevado a miles de personas a dejar sus hogares por temor a las represalias. Durban se ha convertido en el epicentro de la tensión. Desde aquí, hasta este miércoles habían partido de vuelta a su país 8.000 ciudadanos de Malaui, y el miércoles pasado la violencia estalló cuando la policía disparó balas de goma y granadas aturdidoras contra varios grupos de migrantes acampados a la intemperie que la habían emprendido contra los agentes, lanzando piedras y palos, debido a la frustración por la demora de la tramitación de sus solicitudes de retorno, aunque las autoridades lo niegan.

Los extranjeros que aún no han conseguido la repatriación están refugiados en dos centros de estancia temporal en Durban y uno en Pietermaritzburg, todos habilitados por el Gobierno, que acogen a unas 20.000 personas, explica por teléfono Siyabonga Hlatshwayo, portavoz en Durban de Cruz Roja en Sudáfrica. “Estamos repartiendo comida, mantas, colchones, ropa, alimentos para bebés, apoyo psicosocial, conexión wifi gratuita y cargadores para teléfonos”, describe.

Entre los acampados hay numerosas mujeres y niños que están durmiendo al raso, cubiertos con mantas y rodeados de bolsas y maletas. También embarazadas y parturientas: de acuerdo a los medios de comunicación sudafricanos, al menos 17 bebés han nacido en estos asentamientos improvisados durante las últimas semanas, extremo que confirma el portavoz de Cruz Roja.

Muchos de estos migrantes cuentan que no se quieren ir porque hayan sido agredidos, sino por miedo al ultimátum del 30 de junio, explica Hlatshwayo. En su opinión, la situación está empeorando porque cada vez llega más gente a los centros de evacuación. “Muchas personas están dejando sus casas y pidiendo ser repatriadas”.

&lt;strong&gt;El movimiento March &#038; March&lt;/strong&gt;

Las acusaciones que se escuchan estos días en Sudáfrica son idénticas a las que esgrimen movimientos antiinmigración en Europa y Estados Unidos: que los extranjeros quitan empleo, colapsan los servicios públicos y disparan la delincuencia.

Detrás de ese discurso y de las movilizaciones ciudadanas hay una entidad que se presenta como defensora de los sudafricanos frente a la inmigración irregular. Se llaman March &#038; March y en redes sociales han encontrado un altavoz que están explotando figuras con mucho tirón mediático como el actor Nkosikhona Ndabandaba, el locutor de radio Ngizwe Mchunu y la activista antiinmigración Jacinta Ngobese-Zuma.

“Los sudafricanos han expresado que no están cómodos viviendo con gente de la que no sabemos si está legalmente en el país. Añoramos los días en los que podías andar por las calles sin tener 50.000 personas vendiendo cosas, pero nadie en el Gobierno ve el problema”, ha criticado este miércoles Ngobese-Zuma en una rueda de prensa televisada.

El resultado de esta campaña es que ciudadanos corrientes de todo el país se sienten ahora legitimados para salir a la calle y actuar por su cuenta: exigen a supuestos inmigrantes que se identifiquen, les expulsan de sus casas o les golpean si no pueden demostrar en el momento que tienen los papeles en regla. No obstante, esto tampoco parece suficiente, a juzgar por numerosas denuncias de personas que sí se encuentran en situación regular y que afirman haber sido agredidas o intimidadas.


&lt;strong&gt;Problema diplomático&lt;/strong&gt;

Ghana, Mozambique, Nigeria y Malawi han puesto en marcha programas de repatriación para sus ciudadanos. Además de los 8.000 malauíes que ya han regresado a su país, más de 1.000 nigerianos han solicitado ayuda para volver, mientras que Ghana ya ha recibido a 300 nacionales y Mozambique también ha recibido a centenares provenientes de las zonas más afectadas por la violencia. Las autoridades etíopes también están estudiando cómo asistir a sus súbditos. El Ministerio del Interior alega que no se han quedado de brazos cruzados porque en los últimos dos años han deportado a más de 100.000 personas que se encontraban de forma irregular en el país y que otras 500.000 que intentaban acceder sin documentos fueron interceptadas en las fronteras.

La escalada de violencia es tal que ha trascendido las fronteras y, como una bola de nieve, está creciendo hasta amenazar con convertirse en un problema diplomático para Pretoria. Varias cancillerías africanas han expresado su preocupación, ante lo cual Sudáfrica ha anunciado el envío de emisarios diplomáticos para explicar las medidas adoptadas. Ghana ha solicitado que la situación se debata en la Unión Africana.

La situación se ha ido tanto de las manos que ha obligado a intervenir a Ramaphosa. En un discurso a la nación el 7 de junio, condenó el vigilantismo y la xenofobia. “Nadie tiene derecho a tomar la ley por su mano”, advirtió. El presidente defendió que los problemas económicos del país no pueden resolverse atacando a extranjeros, pero dijo comprender la preocupación ciudadana y prometió reforzar el control de la inmigración irregular y endurecer las políticas migratorias. Días después, el mandatario volvió a intervenir para insistir en que la violencia desplegada está dañando la imagen de Sudáfrica y perjudica sus relaciones con el continente.

Mientras tanto, el calendario avanza hacia el 30 de junio, la fecha que los grupos xenófobos han convertido en ultimátum, aunque no han explicado qué ocurrirá después, y miles de personas no saben si podrán seguir viviendo en el país que durante años llamaron hogar o tendrán que marcharse con lo puesto. “La verdad es que estamos confusos”, reconoce el portavoz de Cruz Roja. “No tenemos ninguna información segura sobre lo que vaya a ocurrir ese día”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>O jornal <em>El País</em> de hoje publica uma longa notícia, assinada por Lola Hierro, que em seguida transcrevo na íntegra. Será que os leitores do Passa Palavra continuarão a evitar comentários a estes acontecimentos? E será que o movimento negro continuará a fingir-se distraído? Tudo isto fornece novos argumentos para avaliar o identitarismo.</p>
<p><strong>Una nueva ola xenófoba incendia Sudáfrica con asesinatos, viviendas destruidas y miles de desplazados</strong></p>
<p>Europa lleva décadas contándose a sí misma que el miedo al inmigrante es una cuestión de colores de piel, religiones, culturas o continentes distintos. Pero basta mirar hoy a Sudáfrica, donde una nueva ola de violencia xenófoba está demostrando que el mecanismo del rechazo al otro no siempre va de fenotipos. En un país donde la mayoría negra sufrió durante décadas la opresión del <em>apartheid</em> impuesto por la minoría blanca, turbas de sudafricanos negros con ideas xenófobas acusan a migrantes y solicitantes de asilo, también africanos y de piel negra, de robarles el trabajo, saturar los hospitales, acaparar ayudas públicas y traer consigo la delincuencia. </p>
<p>La violencia ha dejado cientos de viviendas incendiadas, miles de personas acampadas en plena calle y varios muertos. El caso más reciente fue el viernes pasado, cuando un malauí de 29 años fue apedreado hasta morir en Pietermaritzburg en el marco de una protesta antimigración. La xenofobia también ha impulsado repatriaciones masivas y ha obligado al presidente Cyril Ramaphosa a intervenir mientras se acerca el 30 de junio, una fecha límite fijada por estos grupos para que los extranjeros sin papeles abandonen el país y el Gobierno tome medidas bajo la amenaza de un paro nacional.</p>
<p>Sudáfrica no es nueva en lidiar con el rechazo a los extranjeros. El país, una de las mayores economías de África, es un imán para quienes buscan escapar de la pobreza de países como Zimbabue, Mozambique o Malaui, o de las guerras, como la de República Democrática del Congo. Cientos de miles de inmigrantes han encontrado empleo en las minas de diamantes y otros metales preciosos de este país desde que Nelson Mandela acabó con el <em>apartheid</em> a principios de los noventa del siglo pasado y reivindicó una Sudáfrica abierta.</p>
<p>La idea, sin embargo, no fue bien acogida por toda la sociedad, que ya lidiaba con sus propios problemas derivados de la discriminación racial que había imperado durante décadas, y ese aperturismo acabó dando pie a una violenta historia de estallidos xenófobos. Al menos 62 personas murieron y 150.000 fueron desplazadas forzosamente en 2008 en uno de los episodios más graves, y hubo otros picos de violencia en 2015, 2019 y 2021, este con más de 300 muertos.</p>
<p>La última ola de violencia contra los migrantes comenzó a mediados de marzo y se recrudeció a finales de mayo. Fue Ghana quien dio la voz de alarma al notificar que 300 de sus nacionales habían solicitado regresar a Accra. En los días posteriores, otros cientos de personas de Nigeria, Mozambique y Malaui también expresaron su deseo de volver después de sufrir repetidas amenazas y agresiones por parte de grupos de ciudadanos que exigen expulsiones masivas de extranjeros. Sin embargo, las organizaciones que defienden los derechos de las personas migrantes responden que este colectivo se ha convertido en el chivo expiatorio de un país donde la tasa de desempleo supera el 30% y golpea, sobre todo, a la población negra sudafricana. </p>
<p>En Kleinmond, a unos 300 kilómetros de Mossel Bay, familias enteras se han refugiado en ellas para evadir a patrullas ciudadanas que recorren las calles exigiendo documentación a quienes consideran extranjeros, tal y como contaba a la agencia Reuters un mozambiqueño de 49 años llamado Lado Amido, que llegó al país el pasado febrero en busca de empleo. “Vinieron a mi casa y se llevaron todas mis pertenencias”, aseguró este hombre. En Boksburg, a las afueras de Pretoria, los manifestantes vandalizaron este martes de nuevo los comercios regentados por extranjeros.</p>
<p>Entre quienes quieren marcharse se encuentran ejemplos de que la xenofobia no solo golpea a los recién llegados, sino a personas que llevan décadas allí, que hablan los idiomas locales y que han construido sus vidas en este país. Una de ellas es Leanne Sefu, congoleña que llegó a Sudáfrica de niña y trabajaba en un salón de belleza en Durban que un grupo de manifestantes destrozó. “Desde la peluquería siempre veía las protestas, pero la situación empeoró cuando empezaron a agredirnos”, explicaba esta mujer a la cadena de televisión News Central.</p>
<p>Días después, decenas de chabolas de un asentamiento informal de Mossel Bay habitado por migrantes fueron incendiadas por una turba de ciudadanos enfurecidos y al menos cinco mozambiqueños murieron, según denunció el Gobierno de Maputo. Otros dos fallecieron posteriormente en un accidente de tráfico cuando huían del país.</p>
<p>Desde entonces se ha desatado una suerte de caza al migrante que ha llevado a miles de personas a dejar sus hogares por temor a las represalias. Durban se ha convertido en el epicentro de la tensión. Desde aquí, hasta este miércoles habían partido de vuelta a su país 8.000 ciudadanos de Malaui, y el miércoles pasado la violencia estalló cuando la policía disparó balas de goma y granadas aturdidoras contra varios grupos de migrantes acampados a la intemperie que la habían emprendido contra los agentes, lanzando piedras y palos, debido a la frustración por la demora de la tramitación de sus solicitudes de retorno, aunque las autoridades lo niegan.</p>
<p>Los extranjeros que aún no han conseguido la repatriación están refugiados en dos centros de estancia temporal en Durban y uno en Pietermaritzburg, todos habilitados por el Gobierno, que acogen a unas 20.000 personas, explica por teléfono Siyabonga Hlatshwayo, portavoz en Durban de Cruz Roja en Sudáfrica. “Estamos repartiendo comida, mantas, colchones, ropa, alimentos para bebés, apoyo psicosocial, conexión wifi gratuita y cargadores para teléfonos”, describe.</p>
<p>Entre los acampados hay numerosas mujeres y niños que están durmiendo al raso, cubiertos con mantas y rodeados de bolsas y maletas. También embarazadas y parturientas: de acuerdo a los medios de comunicación sudafricanos, al menos 17 bebés han nacido en estos asentamientos improvisados durante las últimas semanas, extremo que confirma el portavoz de Cruz Roja.</p>
<p>Muchos de estos migrantes cuentan que no se quieren ir porque hayan sido agredidos, sino por miedo al ultimátum del 30 de junio, explica Hlatshwayo. En su opinión, la situación está empeorando porque cada vez llega más gente a los centros de evacuación. “Muchas personas están dejando sus casas y pidiendo ser repatriadas”.</p>
<p><strong>El movimiento March &amp; March</strong></p>
<p>Las acusaciones que se escuchan estos días en Sudáfrica son idénticas a las que esgrimen movimientos antiinmigración en Europa y Estados Unidos: que los extranjeros quitan empleo, colapsan los servicios públicos y disparan la delincuencia.</p>
<p>Detrás de ese discurso y de las movilizaciones ciudadanas hay una entidad que se presenta como defensora de los sudafricanos frente a la inmigración irregular. Se llaman March &amp; March y en redes sociales han encontrado un altavoz que están explotando figuras con mucho tirón mediático como el actor Nkosikhona Ndabandaba, el locutor de radio Ngizwe Mchunu y la activista antiinmigración Jacinta Ngobese-Zuma.</p>
<p>“Los sudafricanos han expresado que no están cómodos viviendo con gente de la que no sabemos si está legalmente en el país. Añoramos los días en los que podías andar por las calles sin tener 50.000 personas vendiendo cosas, pero nadie en el Gobierno ve el problema”, ha criticado este miércoles Ngobese-Zuma en una rueda de prensa televisada.</p>
<p>El resultado de esta campaña es que ciudadanos corrientes de todo el país se sienten ahora legitimados para salir a la calle y actuar por su cuenta: exigen a supuestos inmigrantes que se identifiquen, les expulsan de sus casas o les golpean si no pueden demostrar en el momento que tienen los papeles en regla. No obstante, esto tampoco parece suficiente, a juzgar por numerosas denuncias de personas que sí se encuentran en situación regular y que afirman haber sido agredidas o intimidadas.</p>
<p><strong>Problema diplomático</strong></p>
<p>Ghana, Mozambique, Nigeria y Malawi han puesto en marcha programas de repatriación para sus ciudadanos. Además de los 8.000 malauíes que ya han regresado a su país, más de 1.000 nigerianos han solicitado ayuda para volver, mientras que Ghana ya ha recibido a 300 nacionales y Mozambique también ha recibido a centenares provenientes de las zonas más afectadas por la violencia. Las autoridades etíopes también están estudiando cómo asistir a sus súbditos. El Ministerio del Interior alega que no se han quedado de brazos cruzados porque en los últimos dos años han deportado a más de 100.000 personas que se encontraban de forma irregular en el país y que otras 500.000 que intentaban acceder sin documentos fueron interceptadas en las fronteras.</p>
<p>La escalada de violencia es tal que ha trascendido las fronteras y, como una bola de nieve, está creciendo hasta amenazar con convertirse en un problema diplomático para Pretoria. Varias cancillerías africanas han expresado su preocupación, ante lo cual Sudáfrica ha anunciado el envío de emisarios diplomáticos para explicar las medidas adoptadas. Ghana ha solicitado que la situación se debata en la Unión Africana.</p>
<p>La situación se ha ido tanto de las manos que ha obligado a intervenir a Ramaphosa. En un discurso a la nación el 7 de junio, condenó el vigilantismo y la xenofobia. “Nadie tiene derecho a tomar la ley por su mano”, advirtió. El presidente defendió que los problemas económicos del país no pueden resolverse atacando a extranjeros, pero dijo comprender la preocupación ciudadana y prometió reforzar el control de la inmigración irregular y endurecer las políticas migratorias. Días después, el mandatario volvió a intervenir para insistir en que la violencia desplegada está dañando la imagen de Sudáfrica y perjudica sus relaciones con el continente.</p>
<p>Mientras tanto, el calendario avanza hacia el 30 de junio, la fecha que los grupos xenófobos han convertido en ultimátum, aunque no han explicado qué ocurrirá después, y miles de personas no saben si podrán seguir viviendo en el país que durante años llamaron hogar o tendrán que marcharse con lo puesto. “La verdad es que estamos confusos”, reconoce el portavoz de Cruz Roja. “No tenemos ninguna información segura sobre lo que vaya a ocurrir ese día”.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: João Bernardo		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-1110527</link>

		<dc:creator><![CDATA[João Bernardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Jun 2026 21:23:10 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-1110527</guid>

					<description><![CDATA[Nos últimos dias e ao longo dos meses de Março, Abril e Maio tem havido movimentos massivos de trabalhadores sul-africanos contra imigrantes oriundos de outros países africanos, nomeadamente vários milhares de trabalhadores da Somália, do Zimbabwe, do Ghana, da Nigéria, do Congo, da Tanzânia, do Malawi e de Moçambique, com espancamentos sistemáticos, destruição de residências e assassinatos, a ponto de alguns países de origem estarem a organizar voos para repatriar os seus concidadãos. Os argumentos invocados pelos trabalhadores racistas sul-africanos são os mesmos que os trabalhadores racistas europeus e norte-americanos invocam, que os imigrantes lhes roubam os postos de trabalho e aceitam salários mais baixos. 

É possivelmente distracção minha, mas não tenho visto protestos do movimento negro contra estas manifestações de racismo africano contra africanos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nos últimos dias e ao longo dos meses de Março, Abril e Maio tem havido movimentos massivos de trabalhadores sul-africanos contra imigrantes oriundos de outros países africanos, nomeadamente vários milhares de trabalhadores da Somália, do Zimbabwe, do Ghana, da Nigéria, do Congo, da Tanzânia, do Malawi e de Moçambique, com espancamentos sistemáticos, destruição de residências e assassinatos, a ponto de alguns países de origem estarem a organizar voos para repatriar os seus concidadãos. Os argumentos invocados pelos trabalhadores racistas sul-africanos são os mesmos que os trabalhadores racistas europeus e norte-americanos invocam, que os imigrantes lhes roubam os postos de trabalho e aceitam salários mais baixos. </p>
<p>É possivelmente distracção minha, mas não tenho visto protestos do movimento negro contra estas manifestações de racismo africano contra africanos.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: LL		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-913029</link>

		<dc:creator><![CDATA[LL]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Nov 2023 11:54:01 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-913029</guid>

					<description><![CDATA[Na África do Sul cresce a &quot;operação dudula&quot;, basicamente uma milícia anti-migração, liderada por uma mulher negra, que ataca diretamente imigrantes visando expulsá-los do país.
https://www.youtube.com/watch?v=yfTo-PF51Xg]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Na África do Sul cresce a &#8220;operação dudula&#8221;, basicamente uma milícia anti-migração, liderada por uma mulher negra, que ataca diretamente imigrantes visando expulsá-los do país.<br />
<a href="https://www.youtube.com/watch?v=yfTo-PF51Xg" rel="nofollow ugc">https://www.youtube.com/watch?v=yfTo-PF51Xg</a></p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Fernando Paz		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-903107</link>

		<dc:creator><![CDATA[Fernando Paz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Sep 2023 19:28:51 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-903107</guid>

					<description><![CDATA[Eu vivo na França e trabalho em duas empresas, na construção civil e fazendo faxina ou limpando vidros. Ao todo trabalho com 30 colegas da África, sendo 26 do Mali, um do Senegal, dois da Mauritânia e uma de Cabo-Verde. Exceto a caboverdiana e um que é da etnia Bambara, todos os outros são Soninkés. Tem cerca de oito meses que trabalhamos juntos e até hoje, das poucas vezes em que presenciei alguma conversa sobre política, alguns poucos, bem poucos mesmo, estavam a falar da situação no Níger ou das aproximações recentes da Rússia com a África. E foi só.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Eu vivo na França e trabalho em duas empresas, na construção civil e fazendo faxina ou limpando vidros. Ao todo trabalho com 30 colegas da África, sendo 26 do Mali, um do Senegal, dois da Mauritânia e uma de Cabo-Verde. Exceto a caboverdiana e um que é da etnia Bambara, todos os outros são Soninkés. Tem cerca de oito meses que trabalhamos juntos e até hoje, das poucas vezes em que presenciei alguma conversa sobre política, alguns poucos, bem poucos mesmo, estavam a falar da situação no Níger ou das aproximações recentes da Rússia com a África. E foi só.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: LL		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-903100</link>

		<dc:creator><![CDATA[LL]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Sep 2023 18:41:32 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-903100</guid>

					<description><![CDATA[O que me chama a atenção sobre a atual situaçção na África é que até alguns anos atrás recebia além dessas informações discriminações e barbaridades, uma série de pequenos relatos de lutas e mobilizações. 
Em meio aos racismos de vários tipos, aos ataques aos LGBTs, ao crescimento do fundamentalismo, ao financiamento russo de golpes de Estado, como andam as lutas por lá? O que me parece provável é que ainda existam,  mas como acessá-las, como construir laços e solidariedades?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>O que me chama a atenção sobre a atual situaçção na África é que até alguns anos atrás recebia além dessas informações discriminações e barbaridades, uma série de pequenos relatos de lutas e mobilizações.<br />
Em meio aos racismos de vários tipos, aos ataques aos LGBTs, ao crescimento do fundamentalismo, ao financiamento russo de golpes de Estado, como andam as lutas por lá? O que me parece provável é que ainda existam,  mas como acessá-las, como construir laços e solidariedades?</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: João Bernardo		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-902965</link>

		<dc:creator><![CDATA[João Bernardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Aug 2023 21:19:35 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-902965</guid>

					<description><![CDATA[Na madrugada de hoje ocorreu no centro de Johannesburg um incêndio num prédio de cinco pisos, de que resultaram pelo menos 74 mortos, entre eles 12 crianças e 24 mulheres, e mais de 50 feridos. Calcula-se, no entanto, que o número de vítimas seja superior. O jornal &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt; informa que «a maioria dos inquilinos do edifício eram imigrantes em situação irregular» e &lt;em&gt;The Economist&lt;/em&gt; confirma que «muitos dos habitantes eram imigrantes sem documentos, provenientes de países vizinhos». Ora, esta tragédia, resultante da segregação e da incúria, só pode ser entendida no contexto das manifestações populares de racismo negro anti-negro, analisadas neste artigo.

Mas estou a escrever este comentário para quê? A esquerda desvia pudicamente o olhar destas questões, assim como o desvia quando se trata das violações em massa perpetradas por uns e outros lados nas guerras civis que cada vez mais devastam o continente africano, e também se esforça por ignorar as leis que punem a homossexualidade num número crescente de países da África. Esta miopia é a armadilha dos nacionalismos e dos identitarismos — e a esquerda hoje é nacionalista e identitária.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Na madrugada de hoje ocorreu no centro de Johannesburg um incêndio num prédio de cinco pisos, de que resultaram pelo menos 74 mortos, entre eles 12 crianças e 24 mulheres, e mais de 50 feridos. Calcula-se, no entanto, que o número de vítimas seja superior. O jornal <em>El País</em> informa que «a maioria dos inquilinos do edifício eram imigrantes em situação irregular» e <em>The Economist</em> confirma que «muitos dos habitantes eram imigrantes sem documentos, provenientes de países vizinhos». Ora, esta tragédia, resultante da segregação e da incúria, só pode ser entendida no contexto das manifestações populares de racismo negro anti-negro, analisadas neste artigo.</p>
<p>Mas estou a escrever este comentário para quê? A esquerda desvia pudicamente o olhar destas questões, assim como o desvia quando se trata das violações em massa perpetradas por uns e outros lados nas guerras civis que cada vez mais devastam o continente africano, e também se esforça por ignorar as leis que punem a homossexualidade num número crescente de países da África. Esta miopia é a armadilha dos nacionalismos e dos identitarismos — e a esquerda hoje é nacionalista e identitária.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Lucas		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-764730</link>

		<dc:creator><![CDATA[Lucas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Jul 2021 16:45:00 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-764730</guid>

					<description><![CDATA[esta notícia chama a atenção para o racismo indiano antinegro em uma cidade da África do Sul. Existe um vídeo na internet onde Zizek fala de uma das formas mais sutis e bem vistas de racismo nos círculos progressistas brancos. Se trata de negar às demais &quot;raças&quot; a possibilidade de agirem de forma detestável. Não, sempre se trataria de uma herança do colonialismo europeu, toda a crueldade de negros, indianos, etc, seria apenas o reflexo da agência dos homens brancos. 

https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/afp/2021/07/22/violencia-na-africa-do-sul-alimenta-velhos-ressentimentos.htm]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>esta notícia chama a atenção para o racismo indiano antinegro em uma cidade da África do Sul. Existe um vídeo na internet onde Zizek fala de uma das formas mais sutis e bem vistas de racismo nos círculos progressistas brancos. Se trata de negar às demais &#8220;raças&#8221; a possibilidade de agirem de forma detestável. Não, sempre se trataria de uma herança do colonialismo europeu, toda a crueldade de negros, indianos, etc, seria apenas o reflexo da agência dos homens brancos. </p>
<p><a href="https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/afp/2021/07/22/violencia-na-africa-do-sul-alimenta-velhos-ressentimentos.htm" rel="nofollow ugc">https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/afp/2021/07/22/violencia-na-africa-do-sul-alimenta-velhos-ressentimentos.htm</a></p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Francisco		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-657240</link>

		<dc:creator><![CDATA[Francisco]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2020 13:37:58 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-657240</guid>

					<description><![CDATA[Vejam esse trecho interessante que achei no livro &quot;O Cortiço&quot;, ele nos dá uma boa ilustração do problema do nacionalismo/identitarismo como instrumento dos proprietários:

&quot;Agora, na mesma rua, germinava outro cortiço ali perto, o “Cabeça-de-Gato”. Figurava como seu dono um português que também tinha venda, mas o legitimo proprietário era um abastado conselheiro, homem de gravata lavada, a quem não convinha, por decoro social, aparecer em semelhante gênero de especulações. E João Romão, estalando de raiva, viu que aquela nova república da miséria prometia ir adiante e ameaçava fazer-lhe à sua, perigosa concorrência. Pôs-se logo em campo, disposto à luta, e começou a perseguir o rival por todos os modos, peitando fiscais e guardas municipais, para que o não deixassem respirar um instante com multas e exigências vexatórias; enquanto pela sorrelfa plantava no espírito dos seus inquilinos um verdadeiro ódio de partido, que os incompatibilizava com a gente do “Cabeça-de-Gato”. Aquele que não estivesse disposto a isso ia direitinho para a rua, “que ali se não admitiam meias medidas a tal respeito! Ali: ou bem peixe ou bem carne! Nada de embrulho!” É inútil dizer que a parte contrária lançou mão igualmente de todos os meios para guerrear o inimigo, não tardando que entre os moradores da duas estalagens rebentasse uma tremenda rivalidade, dia a dia agravada por pequenas brigas e rezingas, em que as lavadeiras se destacavam sempre com questões de freguesia de roupa. No fim de pouco tempo os dois partidos estavam já perfeitamente determinados; os habitantes do “Cabeça-de-Gato” tomaram por alcunha o titulo do seu cortiço, e os de “São Romão”, tirando o nome do peixe que a Bertoleza mais vendia à porta da taverna, foram batizados por “Carapicus”. Quem se desse com um carapicu não podia entreter a mais ligeira amizade com um cabeça-de-gato; mudar-se alguém de uma estalagem para outra era renegar idéias e princípios e ficava apontado a dedo; denunciar a um contrário o que se passava, fosse o que fosse, dentro do circulo oposto, era cometer traição tamanha, que os companheiros a puniam a pau. Um vendedor de peixe, que caiu na asneira de falar a um cabeça-de-gato a respeito de uma briga entre a Machona e sua filha, a das Dores, foi encontrado quase morto perto do cemitério de São João Batista. Alexandre, esse então não cochilava com os adversários: nas suas partes policiais figurava sempre o nome de um deles pelo menos, mas entre os próprios polícias havia adeptos de um e de outro partido; o urbano que entrava na venda do João Romão tinha escrúpulo de tomar qualquer coisa ao balcão da outra venda. Em meio do pátio do “Cabeça-de-Gato” arvorara-se uma bandeira amarela; os carapicus responderam logo levantando um pavilhão vermelho. E as duas cores olhavam-se no ar como um desafio de guerra.

A batalha era inevitável. Questão de tempo.&quot;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vejam esse trecho interessante que achei no livro &#8220;O Cortiço&#8221;, ele nos dá uma boa ilustração do problema do nacionalismo/identitarismo como instrumento dos proprietários:</p>
<p>&#8220;Agora, na mesma rua, germinava outro cortiço ali perto, o “Cabeça-de-Gato”. Figurava como seu dono um português que também tinha venda, mas o legitimo proprietário era um abastado conselheiro, homem de gravata lavada, a quem não convinha, por decoro social, aparecer em semelhante gênero de especulações. E João Romão, estalando de raiva, viu que aquela nova república da miséria prometia ir adiante e ameaçava fazer-lhe à sua, perigosa concorrência. Pôs-se logo em campo, disposto à luta, e começou a perseguir o rival por todos os modos, peitando fiscais e guardas municipais, para que o não deixassem respirar um instante com multas e exigências vexatórias; enquanto pela sorrelfa plantava no espírito dos seus inquilinos um verdadeiro ódio de partido, que os incompatibilizava com a gente do “Cabeça-de-Gato”. Aquele que não estivesse disposto a isso ia direitinho para a rua, “que ali se não admitiam meias medidas a tal respeito! Ali: ou bem peixe ou bem carne! Nada de embrulho!” É inútil dizer que a parte contrária lançou mão igualmente de todos os meios para guerrear o inimigo, não tardando que entre os moradores da duas estalagens rebentasse uma tremenda rivalidade, dia a dia agravada por pequenas brigas e rezingas, em que as lavadeiras se destacavam sempre com questões de freguesia de roupa. No fim de pouco tempo os dois partidos estavam já perfeitamente determinados; os habitantes do “Cabeça-de-Gato” tomaram por alcunha o titulo do seu cortiço, e os de “São Romão”, tirando o nome do peixe que a Bertoleza mais vendia à porta da taverna, foram batizados por “Carapicus”. Quem se desse com um carapicu não podia entreter a mais ligeira amizade com um cabeça-de-gato; mudar-se alguém de uma estalagem para outra era renegar idéias e princípios e ficava apontado a dedo; denunciar a um contrário o que se passava, fosse o que fosse, dentro do circulo oposto, era cometer traição tamanha, que os companheiros a puniam a pau. Um vendedor de peixe, que caiu na asneira de falar a um cabeça-de-gato a respeito de uma briga entre a Machona e sua filha, a das Dores, foi encontrado quase morto perto do cemitério de São João Batista. Alexandre, esse então não cochilava com os adversários: nas suas partes policiais figurava sempre o nome de um deles pelo menos, mas entre os próprios polícias havia adeptos de um e de outro partido; o urbano que entrava na venda do João Romão tinha escrúpulo de tomar qualquer coisa ao balcão da outra venda. Em meio do pátio do “Cabeça-de-Gato” arvorara-se uma bandeira amarela; os carapicus responderam logo levantando um pavilhão vermelho. E as duas cores olhavam-se no ar como um desafio de guerra.</p>
<p>A batalha era inevitável. Questão de tempo.&#8221;</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: João Bernardo		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-472822</link>

		<dc:creator><![CDATA[João Bernardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Sep 2019 14:10:17 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-472822</guid>

					<description><![CDATA[Caro João Marques,

1) O colonialismo britânico e o francês estimularam nas suas colónias africanas a formação de elites nativas modernas. Em Paris, o movimento &lt;em&gt;Négritude&lt;/em&gt; e a revista &lt;em&gt;Présence Africaine&lt;/em&gt;, reunidos em torno de figuras como Léopold Sédar Senghor, Aimé Césaire e outros, são representativos desse processo. Nestes casos a transição para a independência pôde ocorrer mais ou menos pacificamente e os trabalhadores negros passaram a estar submetidos exclusivamente às elites capitalistas negras. Nas colónias portuguesas e menos ainda no Congo Belga os colonizadores não se preocuparam em estimular a formação de elites nativas modernas ou colocaram mesmo obstáculos à sua formação, por isso as independências resultaram de processos violentos, e as novas elites políticas e económicas nativas tiveram origem nas hierarquias militares geradas nas guerrilhas. Estudar os processos de independência africanos é passar para além do mito da raça ou da cor da pele e deparar com a realidade da reorganização interna das classes capitalistas. Nesta mesma perspectiva é fascinante o estudo das transformações operadas na África do Sul após o fim do &lt;em&gt;apartheid&lt;/em&gt;.
Por isso eu escrevi, &lt;a href=&quot;https://passapalavra.info/2014/05/93828/&quot;&gt;no § 8 do manifesto Sobre a esquerda e as esquerdas&lt;/a&gt;: «No dia em que surja um movimento negro que critique a formação de elites negras e as relações de desigualdade e exploração entre negros com a mesma veemência com que critica o racismo antinegro, então esse movimento passará a fazer parte constitutiva do processo geral de renovação da classe trabalhadora».

2) O racismo negro antinegro, relatado e analisado neste artigo do Passa Palavra, mostra que é ilusório mencionar negros em bloco, como se constituíssem uma entidade única. Quando os negros racistas sul-africanos perseguem, espancam e matam negros moçambicanos ou nigerianos ou de qualquer outro país africano, estão a mostrar na prática que os conceitos raciais não servem para analisar a realidade.

3) Para culminar estes horrores, li há pouco &lt;a href=&quot;https://news.yahoo.com/south-african-leader-drops-un-090548092.html&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;neste despacho da Associated Press&lt;/a&gt; que várias centenas de feministas sul-africanas se reuniram hoje em Johannesburg para protestar contra os assassinatos de mulheres por homens. Algumas exigem mesmo que a pena de morte, abolida em 1995, seja reintroduzida para os casos de violação.
No começo dos anos oitenta, quando os islamistas tomaram conta da revolução iraniana e Khomeini começou a ordenar o enforcamento de uma grande quantidade de pessoas, recordo-me de ver perto da Sorbonne, em Paris, onde eu morava, cartazes dizendo: «Não ao enforcamento de mulheres no Irão». Os cartazes eram assinados por um grupo feminista e nessa época eu considerei uma estranha perversão ideológica reclamar contra o enforcamento de mulheres e não de homens também. Entretanto, aquilo que me deixara perplexo tornou-se a regra comum. Os protestos feministas que hoje se fizeram ouvir em Johannesburg não são contra o racismo negro antinegro em geral, são contra o racismo negro antimulheresnegras. E quando se trata de racismo mulheresnegras antimulheresnegras? Deixa-se isso para as irmãs resolverem? Tão baixo chegámos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Caro João Marques,</p>
<p>1) O colonialismo britânico e o francês estimularam nas suas colónias africanas a formação de elites nativas modernas. Em Paris, o movimento <em>Négritude</em> e a revista <em>Présence Africaine</em>, reunidos em torno de figuras como Léopold Sédar Senghor, Aimé Césaire e outros, são representativos desse processo. Nestes casos a transição para a independência pôde ocorrer mais ou menos pacificamente e os trabalhadores negros passaram a estar submetidos exclusivamente às elites capitalistas negras. Nas colónias portuguesas e menos ainda no Congo Belga os colonizadores não se preocuparam em estimular a formação de elites nativas modernas ou colocaram mesmo obstáculos à sua formação, por isso as independências resultaram de processos violentos, e as novas elites políticas e económicas nativas tiveram origem nas hierarquias militares geradas nas guerrilhas. Estudar os processos de independência africanos é passar para além do mito da raça ou da cor da pele e deparar com a realidade da reorganização interna das classes capitalistas. Nesta mesma perspectiva é fascinante o estudo das transformações operadas na África do Sul após o fim do <em>apartheid</em>.<br />
Por isso eu escrevi, <a href="https://passapalavra.info/2014/05/93828/">no § 8 do manifesto Sobre a esquerda e as esquerdas</a>: «No dia em que surja um movimento negro que critique a formação de elites negras e as relações de desigualdade e exploração entre negros com a mesma veemência com que critica o racismo antinegro, então esse movimento passará a fazer parte constitutiva do processo geral de renovação da classe trabalhadora».</p>
<p>2) O racismo negro antinegro, relatado e analisado neste artigo do Passa Palavra, mostra que é ilusório mencionar negros em bloco, como se constituíssem uma entidade única. Quando os negros racistas sul-africanos perseguem, espancam e matam negros moçambicanos ou nigerianos ou de qualquer outro país africano, estão a mostrar na prática que os conceitos raciais não servem para analisar a realidade.</p>
<p>3) Para culminar estes horrores, li há pouco <a href="https://news.yahoo.com/south-african-leader-drops-un-090548092.html" rel="nofollow">neste despacho da Associated Press</a> que várias centenas de feministas sul-africanas se reuniram hoje em Johannesburg para protestar contra os assassinatos de mulheres por homens. Algumas exigem mesmo que a pena de morte, abolida em 1995, seja reintroduzida para os casos de violação.<br />
No começo dos anos oitenta, quando os islamistas tomaram conta da revolução iraniana e Khomeini começou a ordenar o enforcamento de uma grande quantidade de pessoas, recordo-me de ver perto da Sorbonne, em Paris, onde eu morava, cartazes dizendo: «Não ao enforcamento de mulheres no Irão». Os cartazes eram assinados por um grupo feminista e nessa época eu considerei uma estranha perversão ideológica reclamar contra o enforcamento de mulheres e não de homens também. Entretanto, aquilo que me deixara perplexo tornou-se a regra comum. Os protestos feministas que hoje se fizeram ouvir em Johannesburg não são contra o racismo negro antinegro em geral, são contra o racismo negro antimulheresnegras. E quando se trata de racismo mulheresnegras antimulheresnegras? Deixa-se isso para as irmãs resolverem? Tão baixo chegámos.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: João Marques		</title>
		<link>https://passapalavra.info/2019/09/128220/#comment-472786</link>

		<dc:creator><![CDATA[João Marques]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Sep 2019 11:46:16 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://passapalavra.info/?p=128220#comment-472786</guid>

					<description><![CDATA[Caro João Bernardo, 
é uma dúvida ou questionamento que me tenho feito há um bom tempo. Como articular concretamente raça e classe, para sair de uma abstrata classe trabalhadora, tendo em vista que os &quot;marcadores raciais&quot; surgem sob e retroalimentam a exploração capitalista?
No meu entender, nos países submetidos ao regime colonial, não estaria, a princípio, a classe trabalhadora demarcada pela raça? Falo isso preocupado como a seguinte questão: abandonar a racialização, sem construir uma identidade da classe trabalhadora, seria suficiente para uma luta anticapitalista?
São questões amplas e que me causam desconforto, para uma perspectiva emancipatória...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Caro João Bernardo,<br />
é uma dúvida ou questionamento que me tenho feito há um bom tempo. Como articular concretamente raça e classe, para sair de uma abstrata classe trabalhadora, tendo em vista que os &#8220;marcadores raciais&#8221; surgem sob e retroalimentam a exploração capitalista?<br />
No meu entender, nos países submetidos ao regime colonial, não estaria, a princípio, a classe trabalhadora demarcada pela raça? Falo isso preocupado como a seguinte questão: abandonar a racialização, sem construir uma identidade da classe trabalhadora, seria suficiente para uma luta anticapitalista?<br />
São questões amplas e que me causam desconforto, para uma perspectiva emancipatória&#8230;</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
	</channel>
</rss>
